La hernia discal cervical se produce cuando uno de los discos del cuello se desplaza y comprime una raíz nerviosa. Esta situación puede provocar dolor cervical, molestias que se irradian hacia el hombro o el brazo y síntomas neurológicos como hormigueo o debilidad.
El dolor suele localizarse en el cuello y puede extenderse hacia el brazo o la mano. También pueden aparecer hormigueos, sensación de adormecimiento o pérdida de fuerza en la extremidad superior, dependiendo del nervio afectado.
Para realizar un diagnóstico preciso se analiza la historia clínica del paciente, se realiza una exploración neurológica y se revisan pruebas de imagen como la resonancia magnética. Esto permite identificar la localización exacta de la hernia y valorar su impacto en las estructuras nerviosas.
El tratamiento inicial suele ser conservador, con medidas destinadas a reducir el dolor y mejorar la movilidad. Cuando los síntomas persisten o existe compresión nerviosa importante, puede ser necesario considerar una intervención quirúrgica para liberar el nervio afectado.